lunes, 6 de enero de 2014

Adiós a una ídola: murió Eugenia de Chikoff

A mediados de agosto nos gustó la idea de hablar de los buenos modales. A partir de allí, Agustina Tamini comenzó a buscar a la condesa (no le gustaba que le dijeran así) Eugenia de Chikoff. La entrevista se tuvo que pregrabar porque salir un sábado a la noche era imposible para ella.

Se pautó un día de semana (a las 19 h.) y se la llamó a su hogar. Ni bien atendió, con su acento europeo de por medio, Eugenia alertó: "Me va a ser imposible realizar ahora la entrevista, porque en un momento abrirán la puerta y se podrá escuchar el ruido". En su atención sin límites, creyó que eso sería un impedimento para hacer la nota, aunque tras explicarle que no habría problemas, aceptó de inmediato contarnos al aire los secretos de los buenos modales.

"¿Los codos van a arriba de la mesa?", fue la primera pregunta en forma de chicana -amistosa, claro- para comenzar a hablar. "¡Cómo se le ocurre preguntarme eso!", respondió la pobre mujer. Y decimos pobre porque, si siguen escuchando, le preguntamos una barbaridad atrás de la otra. 

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