martes, 9 de septiembre de 2014

Ya la vi: Si decido quedarme

Cuando uno se encuentra en una sala de cine y, minutos antes de empezar la función, esta está habitada solamente por uno, la madre de uno, una señora que no deja de hacer ruido con bolsas de supermercado y una sospechosa pareja ubicada al fondo vaya uno a saber para hacer qué, solo se puede llegar a una de las siguientes conclusiones: 1. el día y horario elegidos no son los convencionales para ir al cine 2. la película va a ser una bazofia.

En mi experiencia personal al ir a ver Si decido quedarme, ambas conclusiones son correctas.


La película cuenta la historia de una adorable adolescente llamada Mia que se encuentra en la difícil situación de decidir si quiere pasar los próximos años de su vida estudiando música (parece que la piba toca muy bien el chelo) en la mejor universidad de Estados Unidos o si prefiere abandonar este sueño para quedarse en su pueblo natal junto a su amorosa familia y a su recientemente adquirido novio. Toda una decisión de vida.

Así, con este escenario planteado, el detonante verdadero de la trama se hace presente cuando la familia de Mia se ve involucrada en un violento choque automovilístico que pone fin a la vida de los padres y del pequeño hermano de la protagonista, dejándola a ella en estado de coma. A partir de este punto, la película irá yendo y viniendo en el tiempo alternando entre escenas que ocurrieron antes del accidente (donde nos enteramos de toda la parte de la música y del ya mencionado novio) y después de este. La particularidad del film radica en que, en esta última parte, el personaje de Mia se desdobla para estar, por un lado, internada en el hospital y sin poder despertar del coma y, por el otro, en forma de una especie de espíritu o presencia que le permite atestiguar todo lo que va ocurriendo a su alrededor sin que los demás puedan verla.

Como anticipé al principio, la trama es predecible, la historia no es nada nuevo (el temita este de “estoy en coma pero mi espíritu puede ver lo que pasa” ya lo vimos, por ejemplo, en Como si fuera cierto) y, si bien no estamos hablando de una película larga, uno no puede evitar tener la sensación de “basta de flashbacks, negro. Decime si la piba termina palmando o no”. Lo único para destacar es el enorme talento de la actriz protagónica, Chloe Grace Moretz (a quien recuerdo en películas como Kick-Ass, Hugo o la remake de Carrie).


En fin, una película olvidable que debió haber obviado su paso por el cine para recalar directamente en algún especial de canal de cable titulado “Película para un día lluvioso”.

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